Día mundial de las jirafas: si las amas, déjalas libres

21/06/2017

A veces, el amor y asombro por los animales silvestres pueden causarles una vida entera de sufrimiento.

Las jirafas son fascinantes para los humanos. 1.2 millones de personas vieron en vivo el nacimiento de la jirafa April en el zoológico de Nueva York este pasado abril.

Desde hace miles de años nos maravillan sus cuellos largos y elegantes, su comportamiento distante y los peculiares patrones manchados de su piel y pelaje.

Nuestros antepasados de las cavernas dibujaban sus figuras y las de otros animales silvestres en las rocas —no se sabe si como parte de un ritual, o para transmitir conocimiento a futuras generaciones.

Fotografía: Wikicommons

Pero ese encanto no siempre ha sido una historia feliz para las jirafas.

Haz tu promesa: mantén a los animales silvestres en su hábitat natural

Diversión y regalos con un alto precio

Las jirafas han sido más que animales interesantes para las personas. El emperador romano Julio César llevó en el año 46 AEC y desde Alejandría la primera jirafa de muchas en llegar a Europa. Se les exhibía como rarezas exóticas en el centro de la ciudad y con una cuerda atada a sus cuellos. Muy lejos de sus condiciones normales de vida.

Fotografía: Wikicommons

Durante cientos de años, las jirafas fueron también utilizadas como regalos del más alto nivel. En el siglo XV, el sultán de Egipto le regaló una al gobernador de Florencia, Italia, para mejorar las relaciones políticas, y un pueblo en África le regaló varias al imperio chino que exploraba el continente. 400 años después, el gobernador del imperio turco en Egipto le regaló una a los reyes de Francia y de Inglaterra con el mismo propósito.

El transporte de las jirafas en ese tiempo era tortuoso para ellas: Zarafa, la jirafa que regalaron a Francia, fue transportada en barco por 32 días desde Alejandría hasta Marsella, y luego la obligaron a caminar los 900 kilómetros hasta París: un viaje de 41 días.

Fotografía: Wikicommons

Desde el siglo II EC, las jirafas ya no solo se consideraban una diversión andante: los romanos las cazaban para demostrar su poderío, y abusaban de ellas en el circo obligándolas a defenderse contra los luchadores en sangrientas batallas. Y la tradición de cazarlas como valiosos trofeos continuó por demasiado tiempo.

Al borde de desaparecer

Hoy, siglos después, la historia no es tan diferente. Pese a ser un animal icónico y amado por muchas personas, hoy muchos científicos la declaran en peligro de extinción. Los cazadores las consideran un trofeo exótico. Por la cacería y la pérdida de hábitat, en 30 años perdimos al 40% de las jirafas. Muchos otros animales silvestres corren la misma o peor suerte.

Pese a que nos encantan, las jirafas, tigres, leones, elefantes, tortugas y más especies están en peligro de desaparecer para siempre producto de la cacería y otros factores.

La vida silvestre no es entretenimiento. Únete si estás de acuerdo

Muchos de los que quedan vivos sufren gravemente a causa de sitios turísticos donde se les maltrata para entretener a los turistas y generar ingresos. Son arrancados del cuidado de sus madres desde pequeños y los sacan de su hábitat natural. Los obligan a divertir a las personas, los drogan para fotografías, o los obligan a dar paseos a familias enteras en sus espaldas.

Fotografía: World Animal Protection

Y hay turistas que, sin saberlo, contribuyen con su dinero y su visita a que estos sitios sigan operando.

Tu decisión es vital

Este Día Mundial de las Jirafas, puedes hacer algo valioso por ellas y por todos los animales silvestres: comprométete a no visitar sitios turísticos que los utilicen para divertir a turistas. 

Protección Animal Mundial ya está poniendo de su parte: logramos que TripAdvisor, la mayor empresa en línea de viajes, deje de vender entradas a sitios donde hay contacto entre personas y animales silvestres.

Además, estamos presionando a la línea de cruceros Carnival para que deje de enviar a sus clientes al Centro de Tortugas de Islas Caimán, donde las tortugas marinas son manipuladas, apiñadas en tanques hacinados, y criadas para consumo humano.

Las jirafas y los animales silvestres no son entretenimiento. Visítalos solo en sus hábitats naturales y de manera responsable, no en lugares donde se promueva su sufrimiento. Tu decisión suma a este movimiento para proteger a los animales.