Turismo benévolo con los animales

Poni trabajador, Tailandia

La crueldad hacia los animales puede ser producto del turismo. Los circos con animales, los zoológicos, las corridas de toros y los programaspara nadar con delfines son ejemplos de la explotación animal en función del entretenimiento.

Pero si los turistas escogen invertir su dinero en atracciones sin crueldad, puede haber un cambio pronto. El turismo ético se ha vuelto un tema fenómeno -el público espera que la industria viajera establezca estándares altos para sus actividades.

Haga que el cambio sea posible

Todos somos responsables de asegurar que nuestras acciones en el extranjero no contribuyan al sufrimiento animal.

Aquí algunas pautas simples sobre cómo representar una diferencia para la forma en que los animales son tratados en las diferentes partes del mundo.
 
Antes de salir

Verifique si la agencia de viajes tiene una política de bienestar animal.

Mientras está por fuera

• No acepte la cultura como una excusa para la crueldad. Las peleas de gallos, corridas de toros y el uso de animales en festividades religiosas y otros certámenes, puede ser considerado parte de las culturas locales; sin embrago la cultura no justifica la crueldad. 

• No se vea tentado a probar el arte culinario local si éste incluye crueldad. Evite productos alimenticios que se produzcan a través de prácticas bárbaras, como el paté de hígado, o que impliquen un sacrificio no humanitario, como la carne de animales silvestres.

• Visite sólo atracciones benévolas con los animales. Vea la fauna silvestre en el escenario al que pertenece –el ambiente silvestre. Muchos zoológicos y parques marinos mantienen animales en condiciones inadecuadas que les niegan sus necesidades básicas. Las actividades como nadar con delfines pueden parecer divertidas y educativas pero son antinaturales y estresantes para los estos animales.

• Nunca compre recordatorios hechos de animales. Evite todos los productos y artesanías hechos de animales, incluyendo los fabricados con pieles, marfil, conchas, caballos de mar, dientes, cuernos de rinoceronte y productos de caparazón de tortuga.

• Nunca pague para tener una foto posando con un animal silvestre. Muchos de estos animales ha sido sacados del ambiente silvestre dando muerte a sus madres. Puede ser que los droguen, entrenen de forma severa o les remuevan los dientes para asegurar que se “comporten bien” frente a los turistas.

• Si está viajando en grupo, verifique que el itinerario no incluya actividades que exploten animales. Si las incluye, presente una queja ante su agente de viajes u operador del paseo, quienes pueden no tener conocimiento de la crueldad que involucran tales actividades.

• Evite las vueltas montando animales. El mal cuidado y el equipamiento inadecuado hacen que los paseos en toda clase de animales –incluyendo asnos, caballos, camellos y elefantes- puedan perpetuar la crueldad. Los caballos que, en muchos países, tiran carruajes para los turistas, padecen a menudo de estrés por el calor, cojeras y lesiones producto de accidentes en el tránsito.

• Recuerde los animales de granja. Aunque los alimentos orgánicos pueden ser difíciles de conseguir en algunas áreas, vale la pena preguntar si los hay -si los restaurantes identifican una demanda de comida sin crueldad podrían abastecerla en el futuro.

¿Qué puede hacer si ve a un animal en sufrimiento?

Los estándares de bienestar animal pueden diferir significativamente de región a región pero usted no tiene que sentirse impotente cuando sea testigo del sufrimiento de animales en el extranjero.
 
Si usted ve un incidente de crueldad hacia un animal, recuerde la fecha, momento, situación, tipo y número de animales involucradas. De ser posible, grabe la escena.

El material fotográfico y los videos son evidencia invaluable, pero nunca pague para tomarlos. Es vital manifestar su posición de protesta a nivel local en primera instancia. Denuncie la crueldad ante:

• Las oficinas locales de turismo
• La policía local
• Una sociedad local de bienestar animal
• Su agencia de viajes

Cuando regrese a casa, informe a la embajada del país o a su atoridad local correspondiente.


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